
Este trastorno fue descrito por primera vez en 1902 por George Still (pediatra).
Según la sociedad española de pediatría se estima su prevalencia 6% de los niños y los síntomas pueden persistir a la vida adulta hasta en 4.5% de éstos. Predomina en los varones con una relación 2:1 y suele diagnosticarse antes de los 12 años, muy frecuentemente a los nueve años.
Tiene una alta heredabilidad estimada hasta el 70%. Presenta comorbilidad con otros trastornos neurológicos como son: trastornos del aprendizaje, trastornos de la comunicación, trastornos de la coordinación motora, trastorno del espectro autista, discapacidad intelectual y trastornos del sueño . También tiene comorbilidad con trastornos psiquiátricos y con otros como abuso de sustancias o conductas de riesgo.
La causa es multifactorial, se han identificado factores genéticos y en las imágenes del cerebro de estos pacientes se evidencian anomalías en la corteza prefrontal, los ganglios basales y el cerebelo además de alteraciones en los niveles de dopamina noradrenalina y serotonina. La dopamina tiene que ver con las sensaciones de placer y bienestar, la noradrenalina con los niveles de alerta, la reactividad y los impulsos. Y la serotonina con la estabilidad anímica
Estos desequilibrios en los niveles de neurotransmisores afectan el autocontrol y las funciones ejecutivas reflejándose en las conductas que observamos en el trastorno marcado por la hiperactividad y el déficit de atención
Para diagnosticarlo nos basamos en los criterios del D.S.M. V
Y los diagnósticos son
- trastorno con predominio de déficit de atención
- trastorno con predominio de hiperactividad
- Trastorno con déficit de atención e hiperactividad
Debe existir un diagnóstico diferencial con otras patologías como: epilepsia, alteraciones tiroideas, enfermedad celíaca, anemia, cuadros neurodegenerativos, entre otros.
El diagnóstico es clínico, pero ante la sospecha de otras alteraciones se realizarán exámenes complementarios, según lo considere el especialista, entre los que pueden estar: electroencefalograma, hemograma, pruebas tiroideas, screening por celiaquía, niveles de ferritina, creatinquinasa, resonancia cerebral, valoración neuro psicológica o estudios genéticos
En cuanto al tratamiento, en menores de seis años las intervenciones con neuropsicólogos, terapeutas escolares, psicoeducación, psicoterapia y terapia cognitiva conductual son de preferencia.
En los mayores de seis años el tratamiento multimodal puede ser la elección combinando lo anterior con medicamentos.
Los medicamentos que se usan son principalmente el metilfenidato y la atomoxetina entre otros .
El seguimiento debe ser multidisciplinario y continuo.
Dra. Melissa Guerrero C.